Darse una escapada
Si me queda un ratito suelto por ahí o logro acomodar mi agenda de trabajo, me gusta darme una escapada y hacer algo divertido. Tomarme un café con mis amigos, un masaje, comerme algo rico, ir a alguna feria o festival, ir a comprar pan al centro de mi pueblo.
Y aunque todo esto les podría sonar normal, me hace imperfecto porque me gusta hacerlo solo, y es implica que alguien más está cuidando a los chiquitos por mí mientras yo me divierto.
Desde mi punto de vista, no darse estos ratitos es como estar muerto - de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Tal vez el problema no sea tanto que me los tome, sino la recarga que esto implica en mi pareja. Tal vez ella debería tomárselos también y más a menudo para empatar…