Imperfecto!

Un blog dedicado a lo que hago mejor: ser un hombre imperfecto.

Cien en conducta

El otro día me puse a pensar que en el colegio a uno le calificaban una materia llamada “conducta”, la cual los mal portados siempre estaban al borde de perder y por lo tanto repetir el año.

A esos usualmente les decían indisciplinados, y a nosotros los aburridos que poníamos atención en clase, los disciplinados.

Y ya ven que años después, ahora que me toca lidiar con empleados y asociados de negocios (así se dirá stakeholders?), me encuentro que esta famosa nota de conducta le falta tanto! Porque si vamos al verdadero significado de ser disciplinado, como lo ve cualquier grupo que pretende conseguir un resultado a partir del esfuerzo conjunto, todo Costa Rica, yo bien incluído, estamos quedados.

Conducta debería llamarse conductas, y en vez de hacer que todos los estudiantes se comporten como robots, más bien descubrirle a cada uno lo que hace bien y encauzarle la energía de lo que hace mal. Por ejemplo, los típicos muchachos que son más hablantines, que se expresan bien y que los compañeros los escuchan, ayudarles con la postura y la presentación para que un futuro sus palabras y su presencia se complementen en excelentes comunicadores y líderes. Aquellos con buenas notas, que todo lo entienden y lo pueden reexplicar en segundos, pero con un cuaderno inexistente y hojas por todo lado, desarrollarles esa atención y convertirlos en negociadores, en moderadores, en líderes estratégicos, y a la vez forzarlos a subir su disciplina hasta un nivel razonable para que en un futuro trabajo esto no sea un distractor de sus habilidades.

Y es que la famosa nota de conducta, vista cuando ya no puedo hacer nada, me quitó vida, me robó de equivocarme cuando tenía toda la vida para aprender la lección, me negó el disfrute de esos años probando y experimentando cosas que años después quise, pero ya mis compañeros habían requete descubierto. Me hallé sólo aprendiendo lo que ya todos sabían, la más básica definición de rezago y por que no, de retardo.

Y no puedo evitar ver a los muchachos que vienen de los colegios y universidades, estandarizados y con sus aristas recortadas por la nota de conducta, y sentir pena por mi país. Se sientan a ver el país desboronarse y levantan la mano a esperar que les den la palabra. Escriben ideas ingeniosas al margen de sus cuadernos de borrador y luego las botan al pasarlas a sus cuadernos en limpio. Hacen filita para votar y no se forman criterio para ver donde ponen el dedo.

Yo me sacaba cienes en conducta. Y hoy me siento inmensamente imperfecto por ello.

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